Después de adquirir Arysta LifeScience, UPL se consolidó como una de las cinco principales proveedoras globales de soluciones para la agricultura. En ese marco, puso en marcha su propósito OpenAg, que busca abrir la agricultura. UPL Argentina sigue los desafíos de esa nueva manera de producir que requiere de la construcción de redes para conseguir el crecimiento productivo de una manera sostenible.
Desde entonces trabajamos como agencia de prensa y RRSS de la compañía y a partir de junio de 2020 somos además su agencia creativa.
Nidera es una marca de semillas de la multinacional Syngenta. Anteriormente lo fue del holding COFCO y antes de todo eso, una empresa argentina productora, exportadora y comercializadora de materias primas y servicios agrícolas a nivel internacional.
Nuestro trabajo con Nidera comenzó en 2006 y continúa hasta la actualidad.
Iniciamos como agencia de prensa de la División Nutrientes y Protección de Cultivos de Nidera S.A. En 2011 también sumamos a la División Semillas. Continuamos trabajando cuando fue adquirida por COFCO y en la actualidad, como marca de Syngenta. Desde el principio, nos ocupamos de generar contenidos y ejecutar estrategias de comunicación vinculadas a acciones corporativas, lanzamientos comerciales y difusión de productos y tecnologías.
Trabajamos codo a codo con las áreas de marketing. Somos parte del equipo y en el constante ir y venir de ideas, nuestro trabajo tomó múltiples formas.
¿Cómo fortalecer la conexión de Nidera con su público? En la búsqueda de respuestas a este interrogante está encolumnado nuestro trabajo. Así, generamos contenidos, construimos noticias, pensamos estrategias, vinculamos a la marca con los medios de comunicación, cubrimos periodísticamente sus jornadas técnicas y elaboramos contenidos para canales propios como páginas webs, newsletters y redes sociales.
CLAAS es una empresa alemana líder mundial en maquinaria agrícola.
Comenzamos a trabajar con CLAAS Argentina en el año 2010. Juntos fuimos dándole un perfil propio a su comunicación. Además de difundir las novedades y lanzamientos de la empresa en la región, funcionamos como una usina de ideas y equipo de apoyo para el área de marketing. Plan de medios, textos publicitarios, guiones audiovisuales, administración y contenido para redes sociales, cobertura periodística de jornadas y convocatoria a medios son algunas de las tareas que desarrollamos para la compañía.
Pero lo que más nos gusta es crear contenidos que llenan de sentido a la marca. En www.smartfarming.com.ar están las historias de CLAAS que vale la pena contar.
El Instituto de Capacitación Agropecuaria (INCAGRO) fue creado por FAECyS, CONINAGRO, Acopiadores y CEC a partir de la necesidad de brindar mayores herramientas y profesionalización al personal de rama acopio/rama cerealera.
Desde 2020 hacemos la prensa y nos ocupamos de las redes sociales del Instituto.
Comenzamos nuestra relación con la Federación de Acopiadores en 2007, haciéndonos cargo de la producción, redacción, diseño e impresión de la revista Acopiadores.
Desde hace ya varios años producimos periodísticamente y escribimos los suplementos especiales temáticos agropecuarios que publica el diario La Nación. Participamos en todo el proceso, desde la elaboración del sumario hasta su publicación. Algunas de estas ediciones especiales se publican en papel y otros exclusivamente en versiones online y ya son parte de la agenda anual de contenidos de la sección campo.
De 2015 a 2018 fuimos la agencia de prensa de la exposición agroindustrial más importante de la Argentina. Generamos contenidos de comunicación, producimos y editamos suplementos especiales que son publicados en los diarios Clarín y La Nación (socios de Exponenciar S.A., organizadora de Expoagro), gestionamos entrevistas, atendemos la sala de prensa y coordinamos el equipo multidisciplinario de comunicación que trabaja durante los cuatro días generando contenidos gráficos, radiales, audiovisuales y para redes sociales.
Caminos y Sabores es una feria que reúne a productores de alimentos regionales, artesanos y representantes de destinos turísticos. Organizada por Exponenciar S.A., convoca a miles de personas que disfrutan del recorrido por el mercado, de las demostraciones de cocina, de espectáculos artísticos y del encuentro con varios centenarios de expositores provenientes de distintos rincones del país. SAVIA Comunicación fue durante muchos años la agencia que difundió la feria, aportó contenidos de prensa y produjo los suplementos especiales que publicaron los diarios Clarín y La Nación. También coordinamos al equipo multidisciplinario que genera contenidos audiovisuales y de redes durante la feria.

Florencia Schneeberger
Gerente de Marketing de Servicios

Daiana Repetti
Responsable de Marketing

Cristian Mira
Editor de la Sección Campo

Camila López Colmano
Gerente de marketing de la División Nutrientes y Protección de Cultivos de Nidera

Emilia Williams
Gerente de Marketing e Internacional
El politólogo argentino radicado en Lisboa cerró el congreso de la Federación de Acopiadores con una lectura geopolítica que mezcló Trump, China, Vaca Muerta y la provincia de Buenos Aires. Entrevistado por Fernando Rivara, presidente de la entidad organizadora, dejó una paradoja que resonó en la sala: el país que alimenta al mundo en llamas todavía no sabe quedarse con la plata.
“A todo trigo terminó a todo lujo”, dijo Fernando Rivara al cerrar el congreso. Y la última voz que quedó en el Sheraton Mar del Plata fue la de Andrés Malamud, politólogo argentino, investigador de la Universidad de Lisboa, especialista en relaciones internacionales y en analizar los procesos argentinos con herramientas de precisión.
Pero el punto de partida no fue ni Mar del Plata ni Buenos Aires sino Washington. “Las encuestas muestran hoy a Trump perdiendo terreno de cara a las elecciones intermedias, pero eso es esperable, siempre pasa; lo que no es normal son otras cosas”, dijo Malamud para arrancar fuerte un mano a mano con Rivara.
“Existe un índice global que mide el avance autoritario de los gobiernos. En su primer año, Trump superó a Putin, a Erdogan, a Orbán y a Chávez”, reveló el politólogo. Más medidas de concentración de poder que todos ellos juntos. Y sin embargo, señaló, eso generó su propio antídoto: resistencia en el Congreso, en las Cortes, en los Estados, en la prensa y en los electores.
El problema para la Argentina es que Milei apostó al “capricho del monarca”. Y el monarca, en su segundo mandato sin reelección posible, tiene cada vez menos capacidad de ejecutar. “Hay que juntar reservas antes de que el viento cambie”, sintetizó.
Desde el campo, la pregunta es siempre la misma: ¿qué pasa con el comercio internacional? Para el especialista, la OMC, el árbitro histórico de los conflictos entre exportadores e importadores, fue vaciada. Las reglas ya no cuentan. Los tratos los define el poder. Pero al mismo tiempo introdujo una paradoja que pocos esperaban: el que está arriba es el que rompe el orden. El que sube —China— es el que lo quiere preservar, porque fue ese orden el que le permitió crecer.
“¿A quién le pedimos árbitro?”, preguntó. Pues, a China. Y los datos lo acompañan. En lo que va de 2026, varias capitales del mundo fueron bombardeadas —Kiev, Teherán, Tel Aviv, Caracas—; ¿Cuántas por China? Cero.
Ahí llegó la frase. “Con el mundo en llamas y Argentina produciendo a pleno, los dólares de la cosecha récord no se acumulan: se van en turismo y al colchón”. Malamud explicó que el equilibrio fiscal tiene dos variables —lo que se gasta y lo que se recauda— y lo que se recauda depende de lo que se mueve la economía. Cuando el Estado frena el gasto, la economía se contrae, la recaudación cae, y el círculo se cierra sobre sí mismo. “Simple de entender. Difícil de resolver”, remató.
Sin embargo, la lectura de Malamud sobre la posición argentina en el mapa global fue sorprendentemente optimista. “Argentina está casi en el mejor de los mundos, o casi”, dijo. ¿Por qué? En el mundo que se viene —donde los conflictos bélicos son frecuentes, donde la energía y los alimentos son poder— Argentina tiene exactamente eso, lo que hace falta. Alimentos. Minería. Energía. Y distancia.
Ucrania también produce trigo, señaló, pero si no puede sacarlo del puerto, si el campo está bajo artillería, la semilla más innovadora del mundo no vale nada. La geografía, en este nuevo orden, es un activo.
Eso le dio pie para abordar de lleno la política nacional con una reflexión fuerte: “Argentina dejó de ser solo la Pampa Húmeda. Hay un eje vertical —Vaca Muerta, litio, cobre, gas— que es la Argentina que crece. La pandemia aceleró ese corrimiento. Milei lo consolidó políticamente: ganó las PASO de 2023 con el interior, perdió en el AMBA y aún así ganó la presidencia.
Pero hay una contracara. La Provincia de Buenos Aires concentra el 40% de la población, el 50% del gasto social y el 50% de la pobreza. Es inviable en los términos del nuevo modelo. ¿Hay riesgo de crisis social? Malamud no lo negó. Cuando baja el consumo, baja la recaudación. Cuando sube la tarifa del transporte, en las sociedades de ingreso medio, la historia se repite: el Caracazo en 1989, Chile en 2019, Brasil en 2013. En Argentina, el transporte es el punto de mayor tensión.
Pero hay dos amortiguadores. El primero es la pandemia: dejó una generación que se retrajo hacia adentro, que no piquetea, que canaliza la frustración en redes y en apuestas electrónicas. El segundo es la gestión de los planes sociales (AUH por encima de la inflación, intermediación directa sin organizaciones de por medio). Patricia Bullrich puso el palo. Sandra Pettovello ofreció la zanahoria. Las dos fueron necesarias. La zanahoria, dijo Malamud, es la que dura.
El cierre fue sobre la clase media y la corrupción. Los casos dentro del gobierno generan grietas en la confianza. La clase media tiene una aspiración distinta a los sectores populares: no espera que nadie robe, o al menos espera que los propios no lo hagan. “Por eso Patricia Bullrich salió a desmarcarse del jefe de gabinete”, explicó.
Pero ya sabemos que todos funcionamos por “sesgo de confirmación”. Buscamos los datos que confirman lo que ya creemos. “Y en Argentina, el corrupto siempre es el otro. Quienes votaron a Milei van a encontrar una razón para seguir votándolo. Lo mismo hicieron los que votaron a Cristina”, polemizó.
Así, con un aplauso cerrado, se fue A Todo Trigo 2026, el congreso de cereales y oleaginosas de invierno más convocante e importante de Latinoamérica. Atrás quedaron 1.000 asistentes presenciales y 2.450 registrados que siguieron el encuentro por el streaming de Agrositio, con productores y técnicos de 9 países y 12 provincias argentinas. ¡Hasta la próxima edición en mayo de 2028!
En un contexto atravesado por la volatilidad económica, la incertidumbre política y los desafíos productivos, el panel “¿Qué podemos esperar para la campaña de trigo 2026/2027?” sacó a la luz la discusión más profunda del Congreso.
“¿240 dólares cierran o no? ¿Y si son 260 FAS que se acercan a 300 FOB?” Así comenzó el debate final del Congreso A Todo Trigo, el encuentro que en su 13ª edición reunió a 1800 personas durante dos días en el Sheraton de Mar del Plata a otros , convocados por la Federación de Acopiadores, organizadora de este valioso espacio creado hace 22 años.
Con la participación de Enrique Erize (Nóvitas), Gustavo López (Agritrend), Jorge González Montaner (consultor) y Daniel Miralles (FAUBA-Conicet), moderados por Raúl Dente (Acopiadores), el intercambio dejó una conclusión compartida: el trigo argentino enfrenta un escenario de enorme potencial, pero condicionado por la falta de previsibilidad.
Durante el debate, los especialistas coincidieron en que el productor vuelve a tomar decisiones en medio de reglas inciertas. “No se puede esperar a la cosecha para saber cuáles serán las condiciones del negocio”, planteó Miralles, quien advirtió sobre la dificultad de planificar inversiones cuando las señales llegan tarde o son ambiguas.
El panel también puso el foco en la calidad del trigo argentino. Los participantes alertaron que, de repetirse un escenario climático húmedo y con menor inversión en fertilización nitrogenada, podrían volver a observarse problemas de proteína en la próxima campaña. “Hoy ya sabemos que hay mucha agua y fertilizantes caros. Ese escenario configura un riesgo de calidad”, señalaron.
En ese marco, González Montaner destacó la necesidad de construir mercados más previsibles y generar incentivos concretos para producir trigo de calidad. Tomó como ejemplo modelos como la cebada cervecera o el trigo candeal, donde existen premios claros y previsibilidad comercial. “El productor necesita una zanahoria visible antes de sembrar”, resumió.
Por su parte, Enrique Erize aportó una mirada más optimista sobre el mercado internacional y defendió el rol de la demanda global, incluso de destinos no tradicionales para el trigo argentino. El analista remarcó que países como Vietnam, Bangladesh o Marruecos continúan mostrando interés por el cereal argentino y sostuvo que muchas veces “el mercado encuentra lugar para diferentes calidades”.
Sin embargo, más allá de los precios o las oportunidades comerciales, uno de los momentos más contundentes del panel llegó cuando Daniel Miralles advirtió sobre el deterioro de herramientas estratégicas para la toma de decisiones agronómicas, especialmente vinculadas a la disponibilidad de datos climáticos.
“Argentina tiene una estación climática cada 30.000 kilómetros cuadrados. Estados Unidos tiene una cada 670”, comparó, alertando que la reducción de información meteorológica puede impactar directamente sobre el desarrollo de herramientas técnicas y modelos predictivos utilizados por el agro. “Las decisiones y muchas de las herramientas que se desarrollan están basadas en esos datos”, enfatizó.
El debate también abrió la puerta a pensar en nuevos cultivos de invierno, especialmente la colza, impulsada por la creciente demanda global de biocombustibles. Allí, los especialistas coincidieron en la necesidad de generar conocimiento técnico sólido para evitar errores del pasado. “Cuando un cultivo se quema por desconocimiento, el productor no lo quiere ver más”, advirtieron.
Entre diagnósticos técnicos, discusiones sobre mercados y críticas a la falta de previsibilidad, el panel dejó una sensación clara en el auditorio: el trigo argentino mantiene intacto su potencial productivo, pero el gran desafío sigue siendo construir condiciones que permitan transformar ese potencial en una estrategia sustentable y rentable para el productor.
En el cierre de la segunda jornada de A Todo Trigo 2026, los analistas Gustavo López (Agritrend) y Enrique Erize (Nóvitas) analizaron lo que se espera para el mercado mundial y local de trigo en el ciclo 2026/27. Geopolítica, volatilidad y algunas certezas.
De cara al comienzo de una nueva campaña fina, el consultor Gustavo López reflexionó sobre las perspectivas de cara al mercado internacional de granos, con el foco puesto especialmente en el trigo. Para eso, trazó un panorama signado por el modelo “VICA”, que comprende cuatro variables centrales: la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad constante y la ambigüedad.
“El trigo ya no es un commodity”, aseguró en primera instancia, indicando que es al mismo tiempo “activo financiero, factor de estabilidad social y estratégico desde el punto de vista alimenticio”.
Sobre el eje de la volatilidad, López explicó que el esquema actual está muy marcado por fuertes cambios en el precio de granos e insumos, que afecta tanto a la oferta como a la demanda. Esto se traduce en la posibilidad de una menor área sembrada, así como de una menor producción global.
Como si eso fuera poco, el aspecto climático –con sequías, inundaciones y temperaturas extremas- conduce a una volatilidad productiva, que se suma a la volatilidad geopolítica con conflictos como el de Medio Oriente.
“Ya no existen mercados tranquilos. Vivimos en un marco de volatilidad permanente que nos afecta a diario”, sentenció el analista.
Todo esto provoca mayor incertidumbre, con preguntas que, para López, son difíciles de responder. “¿Qué puede hacer Rusia en una guerra de estas características? ¿Qué pasa con los stocks estratégicos de China? ¿Brasil seguirá comprando al mismo ritmo? ¿Las restricciones comerciales seguirán en el tiempo? ¿El sudeste asiático seguirá traccionando?”, se preguntó.
Ante eso, sostuvo: “El mercado descuenta el riesgo antes que la escasez. Le interesa más que es lo que puede pasar que lo que realmente pasa, si hay mercadería dando vuelta”.
Respecto al eje de la complejidad, López explicó que hoy el trigo se convirtió en un “cúmulo de temas”, donde “todo afecta a todo”. En concreto, las variables que influyen en el mercado son muchas más que el clima. “Está la energía, los fertilizantes, los precios, la logística, los aranceles, el clima, la sanidad, el volumen, el dólar, los aranceles, la calidad, el consumo animal, los precios, la geopolítica, la tecnología, la trazabilidad, los sustitutos”, enumeró.
Finalmente, señaló que este panorama lleva a una abundancia de datos e información, que pueden conducir a señales confusas.
“La misma información puede tener sentido opuesto según como se la analice. Esta información sino tiene un análisis correcto puede mandar para un lado o para el otro las decisiones”, alertó.
Para concluir su exposición, López tomó el último reporte de Estados Unidos, que acusa una caída productiva de 25 millones de toneladas.
“Es lo mismo que una producción argentina muy buena. Eso evidentemente tendrá un tipo de impacto en tener. El consumo está en niveles similares, con lo cual, con menor oferta y mismo consumo, habrá un impacto en los stocks. Eso obviamente lleva a una expectativa de precios seguramente al alza. Creo que habrá una situación optimista”, dijo.
Y reflexionó: “En un mundo VICA, el trigo ya no es solo producción. Es estrategia, resiliencia y capacidad de adaptación. El desafío ya no es producir más, sino competir en un mercado global cada vez más impredecible”.
El peso de la geopolítica en la formación de precios fue retomada por el analista Enrique Erize, quien aseguró que a la hora de tomar decisiones es clave analizar la evolución del mercado.
“Pasan demasiadas cosas juntas y el mercado se vuelve un festín para los fondos de inversión, que se nutren de volatilidad. Tenemos que aprender a leer con inteligencia los mercados”, afirmó.
En esta línea, llamó a los presentes a analizar la situación de la India, que cada vez se interesa más en los productos argentinos. “La India será en los próximos años lo que fue China en los últimos veinte para Argentina. La india es nuestro futuro en materia de alimentos”.
Yendo al plano triguero, Erize analizó que la última dejó un importante excedente exportable, que generó una tendencia bajista. “Alcanzamos las 27 millones de toneladas. Con un consumo interno de 7 millones de toneladas, había que vender 22 millones. Y se vendió como pan caliente. Llegaron países que nunca le compran a la Argentina: China, Argelia, Marruecos, Tailandia, Brasil, Indonesia, Bangladesh, Vietnam. Vendimos a lugares donde nunca vendimos”, indicó.
“El balance de trigo da que ya vendimos 13 millones extra Mercosur. El trigo va a subir, calma, no se apresuren a vender. Faltan 5 meses para que aparezca nuevo trigo”, sostuvo a continuación.
De cara a la próxima campaña, que según se anticipó va camino a una fuerte caída productiva, el analista se pregunto: “¿Qué valor le pongo en el Excel al nuevo trigo?”. Ante esto, afirmó que el único precio “transparente y que se publica todos los días es el FOB de Kansas”, con lo cual ese es el que los productores deben mirar.
El voltaje del encuentro se encendió respecto de los datos locales: “La Secretaría dice que el FOB está 246. La BCBA dice 248. A mí me parece que es bajo. ¿Y cuánto tendrían que estar pagando? 212 a 213. Pero están pagando 232. ¿Son generosos que me están pagando 20 dólares más por que sí? ¿O el FOB es trucho? 232 con un FOB de 248 no se explica”.
A continuación, sostuvo: “Es muy importante entender el FOB Índice, que es el que pone la Secretaría. Es el que estima para pagar retenciones y anotar exportaciones. Hace tres años, con el anterior gobierno alguien permitió que se anotaran 8 millones de toneladas a entre 40 y 50 dólares menos de lo que tendría que ser, y eso fue una estafa para mí”.
En su conclusión, Erize afirmó: “No repitamos esas cosas, no olvidemos de dónde venimos”.
Con apenas el cuarto puesto en la región, al país todavía le falta para contagiarse del dinamismo global de un sector que proyecta crecer al 12,3% anual hasta 2030.
Mientras Brasil concentra el 50% del mercado latinoamericano de bioinsumos y consolida una adopción que ya no tiene vuelta, Argentina sigue corriendo de atrás: con apenas el cuarto puesto en la región, el país no logra contagiarse del dinamismo global de un sector que proyecta crecer al 12,3% anual hasta 2030. La foto es incómoda, pero la proyección es promisoria ya que los resultados a campo son más que contundentes. Eso fue lo que dejó en claro el panel de especialistas convocados por A Todo Trigo, que coincidieron en que la principal barrera no es tecnológica sino de información: el productor argentino todavía no sabe bien para qué sirven los bioinsumos ni cómo usarlos.
Ignacio Moyano, vicepresidente de desarrollo de negocios para Latinoamérica en Dunham Trimmer y radicado en Brasil, fue el primero en trazar el mapa del sector. Ubicó a América Latina con una participación del 25% del mercado mundial, con Brasil llevando la mitad de ese total. En cuanto a la composición global, el mercado se divide en un 55% de biocontroladores, 17% biofertilizantes y 28% bioestimulantes, aunque la dinámica interna ya está cambiando: “Estamos viendo un gran crecimiento en biofungicidas y algo en bioherbicidas”, aseguró.
Más allá de los porcentajes actuales, el especialista señaló que “los números es lo de menos, lo importante son las tendencias” y sobre este punto destacó que mientras la proyección de crecimiento a 2030 de químicos es de un 2,1%, la de biológicos se estima en el 12,3%. En su visión, “para 2050 un productor de trigo va a estar entrando a una distribuidora y se a va a encontrar con que la oferta es 50% de químicos y 50% de biológicos”.
La proyección de crecimiento se debe a un cambio de tendencia respecto al uso que se le daba a los bioinsumos: “A nivel mundial, los bioestimulantes dejaron de ser únicamente un mercado de hortalizas y frutales y están creciendo en granos y cereales”, aseguró. Respecto al mercado de químicos, a futuro proyecta que “va a estar trabajando en sinergia con el mercado de biológicos”. En cuanto a cultivos, Moyano dijo que la soja sigue siendo en las proyecciones el dominante, pero también aparecen detrás maíz y trigo.
Parte de las barreras que existen para la adopción de bioinsumos, según una encuesta que desde su consultora realizaron a más de 3400 productores de diferentes países de la región, es la falta de información, sumado a la falta de capacitación. En su visión, este es el principal desafío que tienen los bioinsumos en general y en particular en Argentina.
En el caso de nuestro país, el especialista también mencionó que el exceso de oferta generó desafíos para el mercado de insumos. “Muchos competidores todos ofreciendo lo mismo generaron una bajada de precios y un montón de competidores con poco margen, lo que también generó falta de reinversión en innovación. Eso nos tiene atento a todos”, aseguró.
En rigor, Argentina es el cuarto mercado de bioinsumos en Latinoamérica según estimaciones de Moyano, por detrás de Brasil, México, Perú y Chile. “Argentina, es un mercado de 118 millones de dólares, liderado por soja con 20 millones de hectáreas tratadas. Tenemos un mercado que está plano. No creció en facturación, pero sí en adopción. El 40% es inoculantes y 47 bioestimulantes”, mencionó.
A pesar del panorama actual, para el especialista la proyección para el país es que va a empezar a agarrar “el ritmo del mercado mundial” y acuerdos como el del Mercosur con la Unión Europea puede generar algunas oportunidades. “El mercado está buscado nuevas tecnologías. Es la forma en la que se van a diferenciar y tener una recuperación del mercado”, comentó. En este sentido, una de las claves para lograr el salto de crecimiento “es poner información real a campo, con registros de la forma correcta”, ya que una de las mayores demandas de los productores es validación de los bioinsumos a campo.
Thales Facanali Martins, de Biotrop Brasil, trajo experiencias desde ese país y algunas claves sobre el impacto de los bioinsumos en los productores. “Hace diez años se pensaba en Brasil que los bioinsumos eran caros y que no funcionaban, que había restricciones en su aplicación, que era un mercado pequeño y que no iba a crecer. Pero la realidad indica que una vez que el productor usa biológicos ya no hay vuelta atrás”, aseguró.
A tal punto ha sido la adopción en ese país, que incluso si cambian los precios “la gran mayoría de los agricultores seguirán invirtiendo en productos biológicos”. En su visión, esto es así porque los productores ya dan por sentado que este tipo de productos son eficientes.
Otra de las claves por las que Martins avizora un futuro promisorio para los bioinsumos es su innovación: “los registros de Brasil muestran que en el último año la industria química solo hace mezclas con 6 moléculas nuevas, mientras que los biológicos lo hicieron con 21 nuevos ingredientes activos y mezclas”. Sobre este punto, aseguró que una de las claves para el éxito del mercado de bioinsumos radica en los procesos “la calidad importa tanto como el precio, por eso los procesos son fundamentales y constituyen secretos comerciales”.
Así como Martins trajo el optimismo de quien ya vio la transformación, Wenceslao Tejerina, de Agroestrategias, aportó la perspectiva de quien trabaja a diario con productores y empresas de insumos biológicos en Argentina: “Hay una oferta gigante, pero el productor todavía no sabe bien para qué son, qué problema solucionan y para qué sirven. Y lo más importante es que los bioinsumos vienen a solucionar grandes problemas que tiene el campo argentino”, aseguró.
Respecto a los aportes de los bioinsumos, Tejerina aseguró que los suelos argentinos “ya no son lo que eran” puesto que están observando que los nutrientes vienen cayendo.
El segundo gran aporte viene del lado del cambio climático. “En cada campaña vemos fenómenos meteorológicos nunca vistos y no estamos modificando los manejos de cultivos por estas cuestiones. No estamos cambiando los manejos por tener muchos años de sequía o muy llovedores. Es una cuestión en la que los bioinsumos nos vienen a dar una mano” aseguró.
Al igual que Moyano, Tejerina consideró que uno de los principales desafíos de los bioinsumos en Argentina es la falta de información y citó casos concretos como el de Azospirillum en trigo, Estrigolactonas en trigo y Fijadores de libre nitrógeno en trigo, bioinsumos que fueron probados en sus campos experimentales con resultados más que notorios. “En solubilizadores fósforo: los resultados positivos que hemos encontrado resultados del 36%, un resultado impresionante”, aseguró.
Por último, Mauro Mortarini, que es consultor privado y gerente general del Grupo Ojos del Salado, contó la mirada de los productores y resultados de ensayos a campo, en su mayoría en el sur de la provincia de Buenos Aires. Al respecto, mencionó que “hay un interés creciente sobre todo en cuestiones de herbicidas y cuestiones a la protección de cultivos”. Sin embargo, al igual que los demás expositores, mencionó que también hay una percepción de que “hay una oferta enorme y parece que todos los productos funcionan para todo”.
En sus ensayos, destacó que los bioinsumos utilizados para comportamiento de heladas “mostraron un excelente comportamiento en la medida en que se utilizaran anticipadamente”. Sobre esto último aseguró que es fundamental “no solo ver qué estimulante necesito sino cuándo lo aplico y en qué dosis según el cultivo que tengo”.
Para finalizar, advirtió que los bioestimulantes “no son una solución universal” y que la consistencia de resultados depende de variables como especificidad, momento de aplicación, cultivo, cultivar, severidad del estrés y contexto ambiental. En otras palabras: el bioinsumo correcto, en el momento correcto y con la información correcta. Justamente lo que, según todos los panelistas, todavía le falta al mercado argentino para despegar.